Un pequeño ratón, un rey niño y una caja de galletas: el origen literario del Ratoncito Pérez está estrechamente ligado al centro de Madrid

Perder un diente durante la infancia tiene premio en muchos hogares españoles. El diente se deja bajo la almohada y, durante la noche, aparece el Ratoncito Pérez, que se lo lleva y deja a cambio una moneda o un pequeño regalo. La tradición ha pasado de generación en generación, pero lo que mucha gente no sabe es que la historia del Ratoncito Pérez en Madrid tiene una dirección concreta, un protagonista real y hasta un pequeño rey como destinatario.
Para descubrirla tenemos que viajar al Madrid de finales del siglo XIX y conocer al futuro rey Alfonso XIII, que todavía era un niño cuando perdió uno de sus dientes. Aquel pequeño acontecimiento llevó al escritor y jesuita Luis Coloma a crear un cuento en el que realidad y fantasía se mezclaban por las calles de Madrid.
Todo comenzó con un rey que perdió un diente
Alfonso XIII nació en 1886 y fue rey desde el mismo momento de su nacimiento, ya que su padre, Alfonso XII, había fallecido meses antes. Durante su infancia, la regencia estuvo en manos de su madre, María Cristina de Habsburgo-Lorena.
Cuando el pequeño Alfonso perdió un diente de leche, la reina encargó al jesuita y escritor Luis Coloma que escribiera un cuento para él. Coloma convirtió aquel episodio cotidiano en una aventura protagonizada por el propio niño y por un personaje que ya tenía antecedentes en la tradición popular: el Ratón Pérez.
Lo importante, por tanto, es hacer una pequeña precisión. Coloma no inventó desde cero la idea de un ratón relacionado con los dientes infantiles. Lo que hizo fue darle una historia literaria propia, convertirlo en personaje y, sobre todo, situarlo en un Madrid reconocible.
Alfonso XIII se convierte en el pequeño rey Buby
Luis Coloma no dejó al príncipe fuera de la historia. Todo lo contrario: lo convirtió en uno de sus protagonistas bajo el cariñoso nombre de rey Buby, apelativo familiar con el que era conocido Alfonso XIII durante su infancia.
En el cuento, el niño deja una carta al Ratón Pérez junto al diente que acaba de perder. Cuando finalmente consigue encontrarse con él, comienza una aventura nocturna que permite al pequeño rey abandonar por unas horas la comodidad de palacio y conocer una realidad muy distinta de la suya.
El cuento tenía así una intención que iba más allá de entretener a un niño que acababa de perder un diente. Coloma utilizó el viaje para mostrar al joven monarca las diferencias sociales existentes en la ciudad y acercarlo, mediante una historia infantil, a la vida de niños que crecían en condiciones mucho más humildes.
¿Dónde vivía el Ratoncito Pérez?
Aquí aparece el detalle que convierte esta historia en algo especialmente divertido cuando visitas Madrid.
Coloma decidió que Ratón Pérez viviera con su familia dentro de una gran caja de galletas Huntley, almacenada en la confitería de Prast. Y no situó esa confitería en una ciudad imaginaria, sino en una dirección concreta del centro de Madrid: calle del Arenal, número 8.
La ubicación tenía sentido para los lectores madrileños de la época porque la confitería existía realmente. La familia Prast regentó un conocido establecimiento en esta zona y Luis Coloma mezcló deliberadamente ese Madrid verdadero con el universo fantástico de su pequeño protagonista.
Eso significa que, mientras caminas hoy por la calle Arenal entre la Puerta del Sol y el Teatro Real, estás recorriendo prácticamente el mismo escenario que Coloma escogió para una de las historias infantiles más conocidas de España.
Y la caja de galletas tampoco era un detalle cualquiera
Que el ratón viviera dentro de una caja de galletas resulta perfecto para un cuento infantil, pero Coloma fue bastante concreto: hablaba de una caja de Huntley, relacionada con las famosas galletas británicas Huntley & Palmers.
Durante el siglo XIX, sus cajas metálicas de galletas se hicieron enormemente populares y circularon por numerosos países. Situar a una familia de ratones dentro de una de ellas permitía construir una casa diminuta dentro de un objeto que los lectores de aquella época podían reconocer.
Ese detalle es una de las cosas que hacen especial el relato. Coloma no creó un reino fantástico completamente separado del mundo real; introdujo la fantasía dentro de objetos, comercios y calles que existían de verdad.
Una aventura nocturna por Madrid
El cuento lleva al rey Buby a acompañar al Ratón Pérez en una de sus expediciones nocturnas. Para hacerlo posible, el pequeño monarca termina transformado temporalmente en ratón y puede recorrer Madrid desde una perspectiva completamente diferente.
Durante el viaje descubre que Pérez no visita únicamente habitaciones cómodas. También entra en hogares mucho más humildes, y el niño comienza a conocer una parte de la sociedad que desde el Palacio Real difícilmente podía experimentar de la misma manera.
Ese contraste constituye una de las claves del relato. Detrás del ratón, los dientes y la aventura existe una pequeña lección sobre empatía y desigualdad social, dirigida precisamente a un niño que estaba destinado a ocupar la posición más privilegiada del país.
Una placa recuerda hoy el lugar
Más de un siglo después, Madrid decidió reconocer oficialmente la relación entre el personaje y la calle Arenal.
En 2003, el Ayuntamiento instaló una placa conmemorativa en el número 8. El texto recuerda que allí, dentro de una caja de galletas de la confitería Prast, vivía Ratón Pérez según el cuento que Luis Coloma escribió para el niño Alfonso XIII.
Es uno de esos pequeños detalles del centro que pueden pasar completamente desapercibidos si no sabes que existen. Entre comercios, peatones y edificios históricos aparece de repente una referencia a un personaje que millones de niños han esperado alguna vez durante la noche.
Por eso, si viajas a Madrid con niños, buscar la placa puede convertirse en una pequeña misión durante el paseo entre Sol y Ópera.
Incluso puedes visitar la Casa Museo del Ratón Pérez
La historia no termina en la placa. En la propia calle Arenal existe actualmente la Casita-Museo de Ratón Pérez, un pequeño espacio dedicado al personaje y especialmente pensado para familias y niños.
La visita permite conocer el universo creado alrededor del famoso ratón y descubrir la relación del personaje con Luis Coloma, Alfonso XIII y aquella antigua confitería madrileña. Al tratarse de un espacio con condiciones de visita y horarios que pueden cambiar, lo recomendable es comprobar su información oficial antes de organizar el plan.
Lo interesante es que toda la experiencia permanece vinculada al lugar donde Coloma decidió situar la casa de Pérez. No se trata de una atracción construida aleatoriamente en otra parte de Madrid: estás precisamente en la calle que aparece asociada a su domicilio literario.
¿Luis Coloma inventó realmente al Ratoncito Pérez?
Esta pregunta merece una respuesta cuidadosa porque suele simplificarse demasiado.
La asociación entre ratones y la pérdida de dientes infantiles es anterior al cuento de Coloma y existen tradiciones similares en diferentes culturas. Incluso en España encontramos referencias anteriores al personaje. Por eso no sería correcto afirmar simplemente que Luis Coloma inventó el Ratoncito Pérez en Madrid.
Su aportación fue diferente y enormemente importante: convirtió al personaje en protagonista de un relato, le dio personalidad, familia, domicilio y una aventura protagonizada junto al pequeño Alfonso XIII. Esa versión literaria contribuyó decisivamente a consolidar el Ratón Pérez que después conocerían generaciones de niños.
Y Madrid quedó para siempre dentro de su historia.
Una tradición que consiguió salir del cuento
Lo más curioso es lo que ocurrió después. Ratón Pérez dejó de pertenecer únicamente a las páginas escritas por Coloma y terminó convirtiéndose en parte de la infancia de millones de familias.
El ritual es sencillo: cuando cae un diente, el niño lo coloca bajo la almohada antes de dormir. Durante la noche, Pérez se lo lleva y deja a cambio una moneda, un regalo o alguna sorpresa. Los detalles cambian entre familias, pero el personaje continúa cumpliendo básicamente la misma misión.
En otros países esa función corresponde a personajes diferentes, entre ellos la conocida Tooth Fairy o hada de los dientes. En España y en numerosos países hispanohablantes, sin embargo, el pequeño visitante nocturno suele tener bigotes, cola y apellido: Pérez.
Busca al vecino más pequeño de la calle Arenal
La próxima vez que camines desde la Puerta del Sol hacia Ópera, fíjate en los números de la calle Arenal y busca el 8. Es fácil recorrer esta zona prestando atención únicamente a escaparates y edificios y pasar por delante sin conocer lo que representa.
Una vez allí, busca la placa y recuerda la escena imaginada por Coloma: detrás de aquellas paredes, dentro de una enorme caja de galletas, vivía una familia de ratones cuyo miembro más famoso recorría Madrid recogiendo dientes.
Es probablemente uno de los domicilios ficticios más pequeños de la ciudad, pero también uno de los que más gente conoce sin saber que tiene una dirección.
Descubre las historias de Madrid desde Mola! Suites
Viajar en familia por Madrid puede ser mucho más divertido cuando los niños tienen pequeñas historias que buscar durante el recorrido. No todo tiene que consistir en entrar en grandes museos o visitar monumentos durante horas; encontrar una placa, seguir los pasos de un personaje o descubrir que un cuento ocurrió en una calle por la que acabas de pasar puede convertir un paseo normal en una pequeña aventura.
Desde Mola! Suites Madrid, en pleno centro, es fácil combinar estos descubrimientos con una jornada recorriendo Sol, la calle Arenal, Ópera, la Plaza Mayor y otros lugares históricos cercanos.
Y si durante las vacaciones a alguien se le cae un diente, ya sabes algo que probablemente no esperabas descubrir en Madrid: estáis muy cerca de la casa del encargado de recogerlo.

